A mayores certezas, menos innovación

Nuestra mirada de la realidad crea las situaciones que enfrentamos y esa definición de los hechos está condicionada por una serie de referencias históricas. Liberar la mirada de las certezas implica adentrarse en las raíces condicionantes que definen a qué situaciones nos enfrentamos.

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Hassan Ammar/AP Photo

Las personas somos creadores de significados, le otorgamos sentido a todas las cosas y los hechos. Definimos los límites de nuestro territorio con definiciones acerca de lo que sentimos y lo que vemos. Usualmente miramos la realidad desde una misma perspectiva, con una misma orientación, en base a las mismas referencias. Enmarcados en estos prejuicios, asumimos que, esa construcción de la realidad es lo que realmente está sucediendo.

Nuestras explicaciones tienen sesgos que determinan hasta dónde llega nuestra mirada de los hechos. Es un proceso inevitable que define lo que sabemos y lo que no sabemos. Por la misma razón, este proceso puede atraparnos en un paisaje imaginario e irreal.

Cuando el caos encuentra orden

A principios de los años 60, una rama de la física comenzó a conceptualizar y modelar el caos de los sistemas vivos. Estos postulados provenían de un grupo de científicos que consideraban que el caos no era un fenómeno conceptual residual. Por el contrario, lo consideraban como la base estructural de la creatividad en la vida. Desde esta perspectiva, para ellos, el caos no significaba anarquía.

Observando diversos fenómenos, los físicos notaron que algunos comportamientos de sistemas muy inestables mantenían ciertos patrones de regularidad. Por ejemplo, era imposible ver el movimiento abrupto y discontinuo de un péndulo o una bandera flameando en dirección opuesta al viento. Esto significaba que no había comportamientos erráticos; sino que, de todos los movimientos posibles, solo se podía manifestar un conjunto restringido de estos. Los científicos denominaron “atractores” a estos patrones que determinan regularidades aun en la inestabilidad. Podríamos pensarlos como imanes que atraen o rechazan objetos metálicos. Esta propiedad implica cierto orden oculto dentro del caos visible.

Ahora bien, ¿qué relación tienen los atractores en nuestra vida personal? Los atractores de nuestra vida diaria pueden ser pensamientos, valores, emociones, hábitos, imágenes, recuerdos, entre otras referencias que definen las secuencias de respuestas habituales que desplegamos ante determinadas circunstancias.

Las certezas de nuestras narraciones se sostienen en atractores de nuestra historia. La tranquilidad de las certezas, sostenidas por poderosos atractores, es proporcional a la ausencia de nuevas experiencias. A más certezas, menos innovación en nuestras vidas.

Develar los sesgos de la mirada

Somos los autores de las explicaciones de nuestra vida. Vivimos en un guion que nos ubica en el paisaje que hemos diseñado. Si cambiamos las narraciones que configuran el guion, podemos transformar el paisaje. Pero este no es un simple ejercicio de gramática porque las narraciones están atadas emocionalmente al cuerpo.

Actualiza las argumentaciones

Modelamos nuestras circunstancias a través de una trama de argumentos. Tu guion es un conjunto de narraciones. Así mismo, las narraciones son una colección de argumentos. ¿Por qué crees en lo que dices? ¿Podrías contrastar esos postulados? Participa en conversaciones que te permitan descubrir nuevas dimensiones de los eventos. Muévete de tus ideas establecidas para conocer diferentes perspectivas.

Libera los nudos emocionales

Los nudos emocionales son conexiones químicas sostenidas por argumentos. Liberar esos nudos implica desatar las emociones de las palabras para despejar los argumentos que sostienen los estados de ánimo. Devuelve las emociones al cuerpo para calmar los pensamientos compulsivos. Identifica el área del cuerpo donde se expresa una emoción (respiración, dolencia, ardor, etc.), e identifica los argumentos que interpretan las sensaciones del cuerpo. Reemplaza las palabras que definen las sensaciones corporales y quita las definiciones dolorosas de tus narraciones para desatar los nudos emocionales.

Desafía los hábitos

Los hábitos que ordenan el paisaje interior son resultados de nuestra historia. No aceptes la imposibilidad de la inercia, siempre puedes probar algo nuevo. Introduce pequeños cambios en los comportamientos para alterar sutilmente la rutina. Cambia los roles en situaciones cotidianas y busca escenas donde pueda experimentar nuevos personajes y roles.

Marcelo Manucci

www.marcelomanucci.org

Psychologist, Ph.D. in Communication and Master in Neuroscience. Author and postgraduate professor. Emotion researcher www.marcelomanucci.com

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